La lluvia en Tijuana nos hace quedarnos en casa, hoy fue un día totalmente nublado, lluvioso y frío. Según el pronóstico, se tuvieron durante el día alrededor de 10ºC, no se hasta cuánto baje por la noche. Pero la casa, ya que sigo sin comprar el calentón, se encuentra bastante fría.
Quedarse en casa tiene sus ventajas, claro y sus desventajas. Por una parte y siendo domingo, puedes quedarte acostada o acostado en la cama hasta la hora que te de la gana. También puedes buscar hacer todas esas cosas que nunca uno hace cuando está se está encerrada, como encontrarle pares a sus calcetines u hornear aquellas galletas de chocochips que saben tan ricas. Aunque lo anterior es una verdadera utopía, la mayor parte del tiempo se la pasa uno viendo televisión y buscando qué comer. De ahí el que uno engorde durante el invierno (bueno y durante el verano, etc.).
La gran desventaja es que estando en un espacio tan pequeño, como son estas casas de Villa montaña o la pequeña Sinaloa, llamada de esta forma por algunos amigos míos, se tiene la sensación de por momentos volverse uno como loco o loca dentro de una jaula sin poder salir. Si bien la percepción del espacio puede ser diferente en los niños o niñas así coom en los adultos, tengo la impresión de que unos y otros nos fastidiamos de unos y otros en las viviendas donde no existen más de una habitación por persona. La ventaja es que nosotros somos pocos. No quiero imaginarme esas casitas donde viven más de cuatro personas.
Según el pronóstico, mañana sale el sol. Eso espero dijo mi abuela…, que en paz descanse…, si no es así, ni modo, hay que aguantar vara, digo, más agua, mientras se llene un poco la presa, todo está bien, bueno, eso creo...
Pero la realidad, como el dinosaurio del cuento de Monterroso,
está todavía allí: intacta, bueno, no precisamente intacta, rasguñada; esperando la develación.
Rosario Castellanos
domingo, febrero 03, 2008
martes, enero 29, 2008
Me gusta el frío, siempre me ha gustado. Recuerdo mi niñez en la nublada Tijuana de fines de los setenta. Recuerdo que mi amá solía ponerme doble ropa de todo, dobles medias o calcetas y doble camisetita, más el gorro, guantes, bufanda, chamarra, suéter, e inclusive pantalón abajo del uniforme del kinder. Creo que tengo por ahí alguna foto que lo confirma. Pero no recuerdo haberme quejado en algún momento por el clima. Tampoco cuando viví en la caliente Sonora, nunca fue un impedimento el calor y el sol para hacer absolutamente nada. Ni siquiera el recorrer no se cuántas cuadras caminando a las dos de la tarde después de salir de la secundaria, para tomar el camión de Huatabampo a Sonora. Al llegar a la casa mi hermana y yo acostumbrábamos acostarnos en el piso de la sala porque es de cemento y era el área más fresca de toda la casa. Realmente era un disfrute hacerlo.
Aunque ahora, confieso que anoche no podía dormir del frío. Mis piés no se calentaban, ni con vaporub en las plantas. No usamos calentón en la casa porque nunca lo creí necesario. Sin embargo, repensaré la idea de tener uno. Si bien siempre me he adaptado al clima, supongo que el clima seguirá su camino y no le vendrá en gana jamás adaptarse a nadie.
Aunque ahora, confieso que anoche no podía dormir del frío. Mis piés no se calentaban, ni con vaporub en las plantas. No usamos calentón en la casa porque nunca lo creí necesario. Sin embargo, repensaré la idea de tener uno. Si bien siempre me he adaptado al clima, supongo que el clima seguirá su camino y no le vendrá en gana jamás adaptarse a nadie.
lunes, enero 28, 2008
De la nueva trova de la nueva trova...
lo siguiente:
Aunque no estás
(Alejandro Filio)
Desperté y el silencio supo a ti
y al abrir la ventana supe más
supe que la mañana se podía recortar
para enviarla en un sobre a donde sueles despertar
qué maneras extrañas tengo para recordar.
Desperté y respirando comprendí
que detrás de un milagro vienes tú
hace tantos inviernos que no puedo rescatar
al adiós que en el tiempo nos partió por la mitad
tú del brazo el viento y yo mirándote volar.
Qué maravilla es poder sentirte aunque no estás
siempre supe que en el viento te podías quedar.
Las historias hermosas son así
nos prometen de lejos ser verdad
le pedimos al tiempo que les traiga por acá
y al final en un sueño suelen ser casualidad
a la vuelta del corazón volvemos a empezar.
Como nube la dicha nos llovió
sin saber hasta donde caminar
y a tu mundo pequeño le inventaba una canción
delicada y perfecta como alma de caracol
tú dormiste y la luz después del día nos cegó.
lo siguiente:
Aunque no estás
(Alejandro Filio)
Desperté y el silencio supo a ti
y al abrir la ventana supe más
supe que la mañana se podía recortar
para enviarla en un sobre a donde sueles despertar
qué maneras extrañas tengo para recordar.
Desperté y respirando comprendí
que detrás de un milagro vienes tú
hace tantos inviernos que no puedo rescatar
al adiós que en el tiempo nos partió por la mitad
tú del brazo el viento y yo mirándote volar.
Qué maravilla es poder sentirte aunque no estás
siempre supe que en el viento te podías quedar.
Las historias hermosas son así
nos prometen de lejos ser verdad
le pedimos al tiempo que les traiga por acá
y al final en un sueño suelen ser casualidad
a la vuelta del corazón volvemos a empezar.
Como nube la dicha nos llovió
sin saber hasta donde caminar
y a tu mundo pequeño le inventaba una canción
delicada y perfecta como alma de caracol
tú dormiste y la luz después del día nos cegó.
jueves, enero 17, 2008
Mis amigochos y yo en una carne asada en diciembre en Yavaros, en la casa del Chuy. A estos amigos les apodaron "los solteros más codiciados", nunca supe si era porque son asediados o por todo lo contrario...En primera plana y de izquierda a derecha, se encuentran el Pachito, el Mayito, el Mazo, la Conchi, la Marcela, el Chuy, el Christian, la Sarita, el Osvaldo, el Michel, la Mica y el John. Yo estoy en el centro. Esa noche cantamos, reímos, disfrutamos. No sabía yo que reían tanto a mis costillas, pero pa´todos hay, sólo es cuestión... Por cierto, no les cooperé..., ai pa´lotra...
martes, enero 15, 2008
Han de saber que se me borró, supongo que por idiota, porque no supe guardar en borrador, una crónica de mi viaje de Yavaros hasta Tijuana, del día 2 al 6 de enero de 2008. Osea, apenitas hace unos días. Me acaba de dar el ataque, el teleque, el telele, o como quieran llamarlo.
Y no es por flojera que ya no la escriba de vuelta, sino que este mes tengo mucho trabajo acumulado (cada vez tengo más trabajo acumulado), por lo que quizá ya que me pase el trance del coraje pueda hacerlo.
Una de las virtudes y por lo que me gustó este viaje, fue porque me vine manejando sola con mis hijos desde Yavaros, como ya dije, hasta Mexicali, porque de Mexicali para Tijuana, contraté a mi cuñado para que nos cruzara por la Rumorosa. No me da miedo, quiero aclarar, la carretera ni las curvas, sino que tengo fobia a las alturas y de plano no me animé a realizar, esta vez, el viaje por la montaña.
Me vine con varios días de anticipación porque no quise manejar de un tirón las aproximadamente 16 o 18 horas que se hacen. Así que el día 2 subí todos los triques al carro, junto con Isaac y Normita, mis hijes, y fuímonos a Ciudad Obregón. Ahí dormimos en casa de mis tíos María Luisa y Amado y al día siguiente nos encaminamos a Hermosillo. Llegamos aproximadamente a las 9 de la noche a casa de mis primos José y Lili y pernoctamos para salir como a las 3 de la tarde a Caborca. A este lugar arribamos ya oscurecido como a las 6 de la tarde más o menos, a casa de mis primos Xóchitl y Luis. Al día siguiente salimos a las 12 del día, después de echarle gasolina al carro y comprar sabritas y sodas, además de unos taquitos de tortillas de harina con frijol que nos hizo mi prima. Había bastante tráfico en San Luis Río Colorado, además de ir a vuelta de rueda debido a un retén antes de llegar al poblado y también por la construcción de un puente después de salir de él. Por ello llegamos ya oscuro a Mexicali y duré alrededor de una hora dando vueltas por la ciudad para dar con la calle de los hoteles, que aprendí se llama "Justo Sierra". Además de desesperarme con las señas de las personas: "váyase pa´allá y luego le da pa´acá", clarísimo... En fin, ahí dormimos y al día siguiente esperamos al cuñado para irnos a Tijuana, donde estaba lloviendo. Empezó este clima después de pasar las curvas, ya casi llegando a Tecate. Así que disfrutamos mucho el viaje.
Lo anterior lo decía yo de manera más detallada, pero bueno, ni modo, lo borré de alguna forma. Las imágenes siguientes son algunas que captamos durante el trayecto.

El camino entre Huatabampo y Navojoa, estos campos de trigo son antes de llegar al Colpac...

Varias horas después, el Desierto de Altar...

Y no es por flojera que ya no la escriba de vuelta, sino que este mes tengo mucho trabajo acumulado (cada vez tengo más trabajo acumulado), por lo que quizá ya que me pase el trance del coraje pueda hacerlo.
Una de las virtudes y por lo que me gustó este viaje, fue porque me vine manejando sola con mis hijos desde Yavaros, como ya dije, hasta Mexicali, porque de Mexicali para Tijuana, contraté a mi cuñado para que nos cruzara por la Rumorosa. No me da miedo, quiero aclarar, la carretera ni las curvas, sino que tengo fobia a las alturas y de plano no me animé a realizar, esta vez, el viaje por la montaña.
Me vine con varios días de anticipación porque no quise manejar de un tirón las aproximadamente 16 o 18 horas que se hacen. Así que el día 2 subí todos los triques al carro, junto con Isaac y Normita, mis hijes, y fuímonos a Ciudad Obregón. Ahí dormimos en casa de mis tíos María Luisa y Amado y al día siguiente nos encaminamos a Hermosillo. Llegamos aproximadamente a las 9 de la noche a casa de mis primos José y Lili y pernoctamos para salir como a las 3 de la tarde a Caborca. A este lugar arribamos ya oscurecido como a las 6 de la tarde más o menos, a casa de mis primos Xóchitl y Luis. Al día siguiente salimos a las 12 del día, después de echarle gasolina al carro y comprar sabritas y sodas, además de unos taquitos de tortillas de harina con frijol que nos hizo mi prima. Había bastante tráfico en San Luis Río Colorado, además de ir a vuelta de rueda debido a un retén antes de llegar al poblado y también por la construcción de un puente después de salir de él. Por ello llegamos ya oscuro a Mexicali y duré alrededor de una hora dando vueltas por la ciudad para dar con la calle de los hoteles, que aprendí se llama "Justo Sierra". Además de desesperarme con las señas de las personas: "váyase pa´allá y luego le da pa´acá", clarísimo... En fin, ahí dormimos y al día siguiente esperamos al cuñado para irnos a Tijuana, donde estaba lloviendo. Empezó este clima después de pasar las curvas, ya casi llegando a Tecate. Así que disfrutamos mucho el viaje.
Lo anterior lo decía yo de manera más detallada, pero bueno, ni modo, lo borré de alguna forma. Las imágenes siguientes son algunas que captamos durante el trayecto.
El camino entre Huatabampo y Navojoa, estos campos de trigo son antes de llegar al Colpac...
Varias horas después, el Desierto de Altar...
viernes, diciembre 28, 2007
Yavareña pata salada…
Ésta es la expresión que usan en Yavaros y supongo que en los pueblos de alrededor para designar a una joven adolescente del puerto. Claro, esto significa que no es “pata rajada”, sino “salada” en alusión a la calidad de porteña. Tiene que ver con lo indio, claro, como zona mayo la gente es “india pata salada”. Los calificativos con el fin de sacar chistes de cualquier manera reproducen el racismo y la xenofobia que existe en este país.
En este invierno, que ha hecho frío como hace mucho no se veía, dice la gente, he notado que las personas no cuentan con ropa de invierno. Claro, no se espera que en lugares donde comúnmente hace calor a la sombra de hasta 45 grados centígrados, se tenga a bien comprar abrigos o ropa térmica. Así que quienes me han saludado me dicen que me aleje porque se encuentran enfermos por las condiciones climáticas. ¿Tendrá que ver el calentamiento global?
LES DESEO FELICES FIESTAS DECEMBRINAS…
Ésta es la expresión que usan en Yavaros y supongo que en los pueblos de alrededor para designar a una joven adolescente del puerto. Claro, esto significa que no es “pata rajada”, sino “salada” en alusión a la calidad de porteña. Tiene que ver con lo indio, claro, como zona mayo la gente es “india pata salada”. Los calificativos con el fin de sacar chistes de cualquier manera reproducen el racismo y la xenofobia que existe en este país.
En este invierno, que ha hecho frío como hace mucho no se veía, dice la gente, he notado que las personas no cuentan con ropa de invierno. Claro, no se espera que en lugares donde comúnmente hace calor a la sombra de hasta 45 grados centígrados, se tenga a bien comprar abrigos o ropa térmica. Así que quienes me han saludado me dicen que me aleje porque se encuentran enfermos por las condiciones climáticas. ¿Tendrá que ver el calentamiento global?
LES DESEO FELICES FIESTAS DECEMBRINAS…
jueves, octubre 04, 2007
Este es un momento del paisaje del Boulevard 2000, no se cuánto tiempo durará así, por lo que me parece importante guardarlo. Por la manera en que se ha estado poblando el este de la ciudad de Tijuana y las empresas se apoderan de los terrenos para elaborar colonias de conejeras y dormitorios, creo que dicho paisaje cambiará drásticamente en unos años más.
La tasa de crecimiento de Tijuana es una de las más altas del país y cada vez más la zona en que vivo, es decir, el este de Tijuana se vuelve más caótico, donde se revuelven los problemas derivados de los procesos de migración, abuso de poder, inequidad, falta de servicios eficientes, entre otros. ´
Así que my friends, mis vecinos pochos, cholos, transmigrantes, obreros, empleados, revueltos todos, nos juntamos para hacer de "villa montaña" un lugar para vivir. Entre los morros grafiteros, las casas de seguridad que ahí se encuentran, los criaderos de everybody you know who, la llamada zona este, que comprende la delegación Mariano Matamoros, El Florido y La Presa, en proceso de reciente migración debido a la venta de casas, se estabilizará tanto demográfica, social y económicamente, cuando quede agregada a la mancha urbana y otros lugares pasen a ser la zona marginal. Mientras tanto...
miércoles, septiembre 26, 2007
volviendo
Bueno, pues me doy la bienvenida de vuelta. Me da mucho gusto anunciar que por lo pronto tengo un trabajo, al menos un año más. Así que esto es una ganancia desde un punto de vista monetario. Por otra parte, no creo poder dar una explicación convincente de por qué no he escrito en este blog, lo que sí puedo hacer es realizar el ejercicio, con el fin de no oxidarme y sólo escribir para el trabajo.
Quiero decir que el mes anterior estuve cuatro días en la Ciudad de México, pero siempre la había visitado como turista. En esta ocasión que tuve que estar yendo a la UNAM, para lo de la inscripción del doctorado tutoral, sentí el rigor del estrés defeño. Para empezar me llovió porque era el tiempo del huracán Dean, así que me mojé toditita, los piés, las piernas, la cabeza, los brazos, la espalda. Compré un paraguas en Ciudad Universitaria, pero creo que ya había pasado lo peor. Así que inicié con una gripa y dolor de garganta.
Por otra parte, es la primera vez que me sentí una verdadera hormiga en el metro. Ya pues conocida la fuerza del volumen de las personas en metro Balderas, yo sólo apliqué la norma de empujar hasta llegar, sin dejar que me tocaran mucho, lo cual es como imposible, tratando de cuidar que no me robaran nada. De ahí tomar la línea verde hasta CU y cruzar el puente para entrar a la universidad. Además, como le tengo miedo a la altura, entre puentes, bajadas, subidas, pues traté de controlar los nervios.
En la UNAM hay que hacer filas para todo, per sendas filas, para comer, para sacar copias, para usar una computadora, etc. Quizá suene como una provinciana nueva en la ciudad, pero todo ello hace que se pierda muchísimo tiempo y no estoy acostumbrada a tanta aglomeración, por eso se dice que sólo se puede hacer una cosa en el día. Entre las cosas más chuscas que me pasaron, fue que comí junto con un estudiante de filosofía, que por mi forma de hablar me preguntó que de dónde era, al decir que de Tijuana, me dijo que yo era como el níño del comercial que se regresa a este lado de la frontera después que recogió una pelota de futbol del lado de Estados Unidos. Le comenté que yo nunca me había ido a Estados Unidos, sino que siempre había estado de ESTE lado. Me reí y comenté que pues el hecho de vivir en Tijuana no nos hace gringos. Pensé que este asunto ya era una cuestión irreal, pero no, subsiste.
En México (la ciudad) pues esta vez no disfruté mucho la estancia, pero espero que en las siguientes ocasiones tenga más tiempo de ir a otros lugares.
Quiero decir que el mes anterior estuve cuatro días en la Ciudad de México, pero siempre la había visitado como turista. En esta ocasión que tuve que estar yendo a la UNAM, para lo de la inscripción del doctorado tutoral, sentí el rigor del estrés defeño. Para empezar me llovió porque era el tiempo del huracán Dean, así que me mojé toditita, los piés, las piernas, la cabeza, los brazos, la espalda. Compré un paraguas en Ciudad Universitaria, pero creo que ya había pasado lo peor. Así que inicié con una gripa y dolor de garganta.
Por otra parte, es la primera vez que me sentí una verdadera hormiga en el metro. Ya pues conocida la fuerza del volumen de las personas en metro Balderas, yo sólo apliqué la norma de empujar hasta llegar, sin dejar que me tocaran mucho, lo cual es como imposible, tratando de cuidar que no me robaran nada. De ahí tomar la línea verde hasta CU y cruzar el puente para entrar a la universidad. Además, como le tengo miedo a la altura, entre puentes, bajadas, subidas, pues traté de controlar los nervios.
En la UNAM hay que hacer filas para todo, per sendas filas, para comer, para sacar copias, para usar una computadora, etc. Quizá suene como una provinciana nueva en la ciudad, pero todo ello hace que se pierda muchísimo tiempo y no estoy acostumbrada a tanta aglomeración, por eso se dice que sólo se puede hacer una cosa en el día. Entre las cosas más chuscas que me pasaron, fue que comí junto con un estudiante de filosofía, que por mi forma de hablar me preguntó que de dónde era, al decir que de Tijuana, me dijo que yo era como el níño del comercial que se regresa a este lado de la frontera después que recogió una pelota de futbol del lado de Estados Unidos. Le comenté que yo nunca me había ido a Estados Unidos, sino que siempre había estado de ESTE lado. Me reí y comenté que pues el hecho de vivir en Tijuana no nos hace gringos. Pensé que este asunto ya era una cuestión irreal, pero no, subsiste.
En México (la ciudad) pues esta vez no disfruté mucho la estancia, pero espero que en las siguientes ocasiones tenga más tiempo de ir a otros lugares.
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