Ver que "todos" se dan cuenta de que México no supo controlar la crisis económica, no se podría pensar como una novedad. Que el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, lo haya denunciado no deja de ser una vergüenza. Pero es algo que no sólo sabemos, sino que los mexicanos lo vivimos. Que se debió hacer esto, que se debió hacer lo otro. Pamplinas. Es muy duro decir que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, pero se deben aceptar cosas como esta. ¿Que cuál es la solución? Rupturas de tajo, coyunturas claves, cambios radicales. ¿Que quién debería ser el encargado de llevar a cabo tal ejercicio?, ¿Acaso esperamos a que el papá gobierno lo resuelva solito como una avanzada del río por su cauce natural?, ¿Creemos que no necesita presión?, ¿de quién?, ¿de los obreros?, ¿de los profesores?, ¿de cuáles marginados? Aquí la cuestión es que los legisladores de este país son personas corruptas y los pocos rescatables son opacados por los primeros. ¿Cómo se puede llevar estas ovejas al redil si todos quieren funcionar como coyotes?
México en el panorama latinoamericano y a la sombra de Estados Unidos se ve como un lamebotas, todo un agachado lambiscón. No se si fuera igual si geográficamente en vez de México estuviera aquí Brasil, por ejemplo. Lo que entiendo al final, porque nadie puede cambiar geográficamente a nadie, es que México debe buscar estrategias que le permitan sortear la presencia de Estados Unidos y si con ello puede perder dinero y ciertos privilegios, debería reconsiderarse, porque de igual forma los gringos han puesto una frontera sobre la frontera y nunca concederán a México nada de lo que no puedan sacar provecho.
La crisis económica en este país está acompañada de una crisis de gobierno, de una crisis educativa y social, lo que acentúa más la primera. Lo peor del caso y para colmo, es que las decisiones de subir impuestos acelerarán más tal desajuste económico-social. Por otro lado, por más de treinta años nos han enseñado através de una precaria educación que tenemos que ser borregos y los frutos de ello se reflejan en un país apático, agachado y que no manifiesta su descontento y que se conforma con lo que le dan. Entonces, no pues, vamos por buen camino...
Nótese que es 20 de noviembre... y muchos en Tijuana preferirán hoy llevar a sus hijos a la Macroplaza vestidos de "sus héroes revolucionarios favoritos", con la posibilidad de llevarse un premio por el mejor disfraz. Imaginemos y vivamos cómo está este país.